El Imperio Prohibido: ¿Qué se esconde en el 99 % de las catacumbas de París, de acceso prohibido a los turistas?
El Imperio Prohibido
¿Qué se esconde en las catacumbas de París?
La ciudad de los huesos
Seguramente habrás oído hablar de las famosas catacumbas de París. Quizá incluso las hayas visitado. Pero, ¿sabías que la visita guiada oficial es solo una pequeña parte del rompecabezas? La zona abierta a los turistas no es más que un recorrido seguro y bien iluminado de 1,5 kilómetros. Justo más allá de las puertas cerradas se encuentra el verdadero inframundo. Adentrándose en la oscuridad total se extiende un laberinto de 300 kilómetros de túneles secretos.
Entonces, ¿por qué solo se permite al público acceder a esa pequeña sección?
Todo se reduce a una cuestión de seguridad. A 20 metros por debajo de las calles de la ciudad, este enorme mundo subterráneo es, en realidad, un antiguo sistema de canteras de piedra caliza subterráneas. Alberga los huesos de más de seis millones de parisinos, trasladados allí en el siglo XVIII, cuando los cementerios desbordados de la ciudad comenzaron a provocar una grave crisis sanitaria. El osario oficial ocupa aproximadamente 11 000 metros cuadrados. El resto de los túneles prohibidos son, en su mayoría, pasillos de piedra vacíos y silenciosos. Más allá de las pesadas puertas del museo, los antiguos túneles de piedra caliza se están desmoronando, están inundados y son propensos a derrumbes repentinos, lo que los hace demasiado peligrosos para el público.
Cómo una crisis de salud pública dio lugar a las Catacumbas
Para entender por qué existen estas catacumbas, tenemos que remontarnos al París del siglo XVIII. La ciudad atravesaba una grave crisis de salud pública: sus cementerios estaban completamente saturados. El peor de todos era el cementerio de Les Innocents. El suelo estaba tan saturado de restos en descomposición que contaminaba los pozos de agua locales y provocaba un hedor tóxico y nauseabundo por toda la ciudad. La emergencia alcanzó su punto álgido en 1780, cuando las fuertes lluvias provocaron el derrumbe de un muro del cementerio, desparramando cadáveres en descomposición. A raíz de decretos anteriores del rey Luis XV que prohibían los entierros en el centro de la ciudad, la grave crisis obligó al rey Luis XVI a tomar finalmente medidas drásticas. En 1786, la ciudad comenzó a trasladar los restos a las canteras de piedra caliza subterráneas abandonadas, creando oficialmente las Catacumbas.
Si alguna vez te has preguntado cuántos cuerpos hay exactamente en las catacumbas de París, la asombrosa respuesta es aproximadamente seis millones. Trasladarlos fue una tarea ingente y espeluznante que llevó años completar. Cada noche, pesados carros cargados de huesos recorrían las oscuras calles, guiados por sacerdotes que entonaban oraciones. Hoy en día, este gigantesco cementerio constituye, literalmente, los cimientos sobre los que se asienta el París moderno.
Explorando el mundo subterráneo: Cata-flics frente a catófilos
Los 300 kilómetros de túneles sin cartografiar son peligrosos y están estrictamente prohibidos. Para controlar la subcultura subterránea de los «catafilos», la policía parisina ha creado una unidad especializada, conocida cariñosamente como los «Cata-flics» (policías de las catacumbas). Equipados con linternas de gran potencia, botas impermeables hasta el muslo y mapas de alto secreto, estos agentes especializados dedican sus turnos a patrullar el laberinto sumido en la más absoluta oscuridad.
¿Qué hacen realmente los Cata-flics en la oscuridad?
- A la caza de intrusos: localizan a los «catófilos» (exploradores urbanos que se cuelan en el interior para pasar el rato, pintar murales o trazar mapas de los túneles). Si la policía te pilla, no irás a la cárcel, pero te pondrán una multa y te acompañarán de vuelta a la superficie.
- Salvar vidas: Esta es su tarea más importante. Las personas que se cuelan sin guía podrían perderse fácilmente. Los «Cata-flics» están entrenados para localizar a los aventureros perdidos antes de que se les agoten las pilas de las linternas.
- Bloqueo de accesos: La policía busca constantemente nuevas vías que la gente utiliza para colarse en la red, como tapas de alcantarilla sin cerrar, rejillas de ventilación del metro o puertas ocultas en sótanos, y las cierra con llave.
Aparte de turistas perdidos, los Cata-flics descubren con frecuencia galerías de arte subterráneas, dormitorios secretos con sacos de dormir e incluso restos de fiestas clandestinas.
Mitos frente a realidad: cines clandestinos y robos de vino
Los túneles ocultos están rodeados de rumores descabellados, pero algunas de las historias más locas son totalmente ciertas. La gente ha utilizado ese laberinto subterráneo para mucho más que simplemente explorar.
- El cine secreto (2004): unos policías que realizaban una misión de entrenamiento bajo la plaza del Trocadéro se toparon con una enorme sala de 400 metros cuadrados. En su interior, un colectivo artístico clandestino había robado electricidad de la red municipal para construir una sala de cine totalmente operativa, con pantalla gigante, bar y restaurante incluidos. Cuando la policía regresó unos días más tarde para desmantelarla, ya no quedaba nada. El colectivo dejó una única nota en el suelo: «No intentéis encontrarnos».
- El gran robo del vino (2017): Unos ladrones llevaron a cabo un robo digno de una película utilizando los túneles. Se abrieron paso directamente por debajo de un edificio de apartamentos de lujo, perforaron hacia arriba a través de la blanda piedra caliza y irrumpieron en una bodega privada. Se llevaron más de 300 botellas de vino «grand cru» de gran valor, por un valor de 250 000 €, y desaparecieron de nuevo en el oscuro laberinto. Hasta la fecha, no se ha identificado a ningún sospechoso.
DATO INTERESANTE
Mucho antes de que los «catófilos» modernos empezaran a organizar fiestas ilegales en el subsuelo, la alta sociedad francesa del siglo XIX llevó a cabo el concierto secreto definitivo.
En la primavera de 1897, las Catacumbas de París se convirtieron en una sala de conciertos secreta a medianoche. Un pequeño grupo de músicos y escritores recibió invitaciones secretas para asistir a un concierto subterráneo. Una vez dentro de los profundos túneles revestidos de huesos, los invitados pudieron disfrutar de una actuación completa de una orquesta en directo. Allí mismo, en la oscuridad, rodeados de millones de esqueletos, los músicos interpretaron piezas clásicas que encajaban a la perfección con el ambiente, como la «Marcha fúnebre» de Chopin y la «Danza macabra» de Camille Saint-Saëns. Sigue siendo uno de los conciertos subterráneos más famosos, inquietantes y exclusivos de la historia de París.
¿Por qué París ha cerrado un laberinto de 300 kilómetros?
La respuesta breve es que su reparación parece poco realista. Intentar reparar y reforzar cientos de millas de piedra vieja y desmoronada resulta caro, por lo que los túneles quedaron en la oscuridad. Sin embargo, eso no significa que se hayan olvidado o descuidado. De hecho, París cuenta con un equipo específico de ingenieros que supervisa la red subterránea para evitar que las calles de la superficie se derrumben. Si un tramo del túnel se debilita y pone en peligro un edificio en la superficie, los miembros del equipo bajan y lo rellenan con hormigón para estabilizar el terreno. De vez en cuando, los urbanistas debaten la posibilidad de convertir algunos puntos pequeños y accesibles en nuevos proyectos urbanos. Pero, en su mayor parte, el plan no cambiará por ahora. La gran mayoría de la red permanecerá cerrada, como unos cimientos silenciosos que sostienen la bulliciosa ciudad que se extiende sobre ellos.
¿Hay planes concretos para hacer algo por allí?
Aparte de los planes urbanísticos oficiales, los expertos debaten cómo abordar la parte oculta del laberinto. Los debates y las estrategias giran en torno a la seguridad pública, los fallos estructurales geológicos y el mantenimiento de la estabilidad de las calles.
Uso de la tecnología para localizar espacios vacíos: Los ingenieros quieren utilizar drones y láseres 3D de alta tecnología para cartografiar los túneles ocultos. Esto les ayuda a detectar puntos débiles antes de que el suelo se hunda y se formen peligrosos socavones en las calles situadas encima.
Preservar la historia frente a rellenar los huecos: cuando se construyen nuevos edificios encima, los expertos debaten cómo conservar el espacio subterráneo. Rellenar los túneles por completo con hormigón es barato y seguro, pero destruye la historia; construir pilares de piedra salva los túneles, pero resulta muy caro y arriesgado.
Mayor seguridad: Para mantener alejados a los intrusos ilegales y vigilar el movimiento de las rocas, los expertos quieren instalar sensores de movimiento automáticos y alarmas subterráneas, en lugar de limitarse a enviar guardias humanos a comprobarlo.
Nuevos usos ecológicos: Algunos urbanistas están barajando la posibilidad de utilizar las partes seguras y resistentes de los túneles para satisfacer necesidades modernas, como captar el calor subterráneo para los edificios o almacenar el exceso de agua de lluvia durante las grandes tormentas.
El futuro que nos espera
París está construyendo actualmente el Grand Paris Express, una nueva y gigantesca ampliación del metro que se prolongará hasta 2031. Dado que estas gigantescas líneas de tren deben excavar a gran profundidad, los ingenieros están cartografiando activamente las antiguas canteras. Para evitar que las calles de la ciudad se hundan durante las obras, las cavidades vacías más frágiles se rellenan con hormigón armado.
DATO INTERESANTE
Según las autoridades oficiales, no hay registros modernos de nadie que haya fallecido por haberse perdido o haber sufrido lesiones en las Catacumbas de París. De hecho, la única muerte documentada oficialmente por haberse perdido en el laberinto es un caso histórico. En noviembre de 1793, un trabajador del hospital llamado Philibert Aspairt desapareció en la oscuridad, y su cuerpo no fue hallado hasta once años después (un hecho que aún hoy se puede comprobar en su certificado de defunción de 1804, conservado en los archivos de París).
Aunque hoy en día la gente sigue perdiéndose de vez en cuando al explorar las secciones prohibidas y sin cartografiar de los túneles —el caso más notorio fue el de dos adolescentes que estuvieron perdidos durante tres gélidos días en 2017—, las autoridades logran rescatarlos con éxito. Para evitar tragedias históricas como la de Philibert y accidentes actuales, el recorrido turístico legal de 1,5 kilómetros está estrechamente vigilado, se gestiona de forma estricta y está cuidadosamente cartografiado por los responsables del museo y el Gobierno francés.
¿Por qué el camino oficial es el único camino?
El 99 % oculto de las catacumbas de París siempre estará envuelto en misterio y en leyendas urbanas descabelladas. Sin embargo, aunque este laberinto prohibido de 300 kilómetros resulta fascinante, explorarlo es peligroso. Sin una iluminación adecuada, mapas fiables ni ventilación, el riesgo de perderse, sufrir lesiones o quedar atrapado por un derrumbe repentino es peligrosamente alto.
Por eso, la ruta turística oficial de 1,5 kilómetros sigue siendo la mejor forma de descubrir este mundo subterráneo. Aunque solo represente el 1 % de la vasta red, es la única forma segura y responsable de explorarla.
Además, las Catacumbas de París son, ante todo, una fosa común histórica. Recorrer el camino acondicionado garantiza que los restos de los seis millones de parisinos que descansan bajo tierra reciban el trato solemne y el respeto que merecen.
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